Desde mi diario · 5 min de lectura
90 DÍAS
Un reset para lo que queda del año
Cuando el teléfono o la computadora se quedan lentos o algo no funciona como debería, uno de los primeros consejos que nos dan es: reinícialo.
A veces pienso que sería espectacular tener un botoncito así para nosotros mismos. Apagar por un momento, volver a encender y sentir que nuestro chip funciona un poquito mejor.
Quizás nuestra manera de hacerlo sea detenernos, dar un paso atrás y hacer un pequeño inventario de cómo estamos. Preguntarnos: ¿qué está funcionando? ¿Qué necesita mi atención? ¿Qué podría ser diferente?
Hay épocas del año en las que siento con más fuerza esa necesidad. Al comenzar enero, después del verano o cuando cambia la temporada. Me dan ganas de tomar perspectiva, volver a esas rutinas de las que me voy alejando con el tiempo, revisar mis hábitos y ocuparme de esos pendientes que he ido posponiendo.
Pero la verdad es que no tenemos que esperar a que llegue una de esas épocas. Ni siquiera a un lunes o a un día en específico. Y creo que ahí está justamente la belleza de reiniciar: cada día puede ser una oportunidad para volver a empezar.
Si vieron mi último video en YouTube, El arte de reiniciar, les mostré un poquito de cómo fue mi propio reset al regresar en septiembre. Y aunque parte de ese proceso para mí comienza por cosas muy prácticas, también hay mucho trabajo interno detrás.
Porque un reset no se trata solamente de limpiar el clóset, volver al gimnasio o retomar una rutina. A veces esas pequeñas cosas ya representan un gran cambio. Pero también se trata de detenernos a reflexionar y darnos cuenta de qué estamos posponiendo, qué nos está quitando tiempo o energía y en qué nos gustaría enfocarnos durante los próximos meses.
Quizás para ti significa prestar más atención a tu salud física o mental. Quizás pasar menos tiempo haciendo scroll en las redes sociales. Retomar algo que te hacía bien. O incluso poner un poquito de distancia con una persona que sientes que te está quitando más energía de la que te aporta.
Para mí, ese proceso suele empezar organizando las cosas que sí están a mi alcance: mis espacios, la casa, mis horarios, mi agenda. Separar las cosas que ya no uso, poner en orden algunos pendientes y saber qué tengo por delante.
Siento que organizar las cosas que sí puedo controlar me ayuda a sentir un poquito más de calma frente a todas esas otras que quizás no puedo organizar ni controlar.
Pero esta vez también abrí mi diario.
Empecé a hacer una especie de inventario y a reflexionar sobre cada área de mi vida: mi vida personal, el trabajo, mi familia, mi casa. Pensé en las cosas que quiero mantener porque me hacen bien, pero también en aquellas que me gustaría cambiar.
Y mientras lo hacía pensé: ¿por qué no compartir este ejercicio con ustedes?
De ahí nació esta pequeña guía.
Es básicamente el mismo ejercicio que hice yo: un espacio para sentarnos un ratito, mirar nuestra vida desde otra perspectiva y preguntarnos dónde estamos y cómo nos gustaría vivir estos próximos 90 días.
No para hacer una lista enorme de todo lo que tenemos que cambiar, ni de metas que después terminen haciéndonos sentir mal por no cumplirlas. Todo lo contrario. Quise que fuera algo corto, concreto y al punto.
Porque tampoco tienen que ser cambios gigantes.
Podemos escribir “quiero cuidarme más” y empezar simplemente tomando más agua. Podemos querer sacar adelante un proyecto y decidir dedicarle unos minutos cada día. Puede ser mandar ese correo que llevamos semanas posponiendo o finalmente ponerle fecha a algo que siempre dejamos para después.
Creo que ahí está una parte importante del ejercicio: llevar lo que queremos a pequeñas acciones que realmente podamos incorporar a nuestro día a día.
A veces una intención se siente enorme hasta que la dividimos en pequeñas cosas que sí podemos hacer.
Y tampoco tenemos que hacerlo todo.
Esta guía no está hecha para convertirse en una lista de mil deberes ni para que terminemos más agobiados de lo que empezamos. Es simplemente un espacio para reflexionar, poner las cosas sobre papel y decidir qué merece un poquito más de nuestra atención ahora.
Quizás tu reset sea hacer esa cita que has pospuesto, retomar algo que sabes que te hace bien, ordenar una gaveta o el carro por dentro, volver a escribir o ponerle fecha a una idea que lleva meses dando vueltas en tu cabeza.
No tenemos que esperar a enero, al comienzo de un mes o al próximo lunes.
90 días pueden parecer poco, pero también pueden ser muchísimo.
Les voy a dejar aquí el link para que puedan descargar la guía completamente gratis directamente en su teléfono. Espero que les guste y, sobre todo, que les sirva para regalarse ese ratito con ustedes mismas.
Con amor, xx
Sharon


